Se muestran los artículos pertenecientes al tema Mi mama me dijo.
Dijo una mamá

Belén fue el primer nombre, después llegaron más. No muchos cambios de nombre, sino chicas que adoptaron el mismo. Fue como si una generación de mamas suspirara para continuar la serie de niñas, pero ninguna tan guapa y lista como mi sirena. Desde entonces brilla la casa en el banco de los peces.
Le gusta jugar a hacer espuma aunque se acerque algún tiburón o ciertos peces espada en busca de incautos transeúntes.
Canta melódicas pompas que salen hacia el aire y se deslizan por escalas que suben y bajan en armoniosas emociones.
Es amiga de las medusas, en cuanto se despista, le dan algún que otro picotazo.
-Mama ¿Por qué no lloramos las sirenas?
-Tus lágrimas son perlas. Al nacer se regalan a las ostras. Estas hacen de ángeles guardianes y te protegen.
-Y si estoy triste ¿Qué hago?
-Busca. Sujeta la esperanza y piensa que pasamos por caminos donde hay que elegir, aunque no quieras. Elige el que te lleve a la felicidad.
Belén es una sirena que se baña en los mares cálidos del sur. De vez en cuando hace visitas a algún primo que vive por los icebergs. Ella ahora sabe que hay menta y canela; azules y negros; palmeras y pinos…Tiene el conocimiento.
-¡Canta Belén, canta! ¡Corre, corre que nos vamos a nadar!
Un reloj

Son las once en el reloj. Mejor, son las once en todos los relojes menos en el mío que da vueltas y más vueltas, sin parar. Rueda hacia la derecha, da un quiebro y se va para detrás. Pega saltos de alegría y botan números con saetas bailando al compás.
Tanto se mueve el tiempo que me hace tropezar, me mareo sobre mi propio mareo y ya no se si estoy aquí o allá.
Es el reloj que da vueltas y yo el niño que no se da cuenta si pasan horas, minutos, o yo que se, pues me encuentro en un bucle temporal. Deslizado por toboganes alzo columpios al cielo y sonrío al sol dorado que salpica miel.
Brota el segundo a la una terminando de crecer de él un trébol de cuatro hojas; mientras, juego al cinquillo con un gato y sus siete vidas. De repente canto las cuarenta y el as de horas se casa con una caja llena de tiempo. Me invitan a la boda, les regalo un ciempiés un poco exagerado pues se ha implantado otros cien.
Entre números, letras y la nota musical componemos un ser temporal.
Una brisa rafagea y me sugiere volver
Son las once en el reloj y me llaman para cenar.
El altobus
Con la cartera a cuestas (ojalá
que mi mama me haya puesto dos colines para el almuerzo), estoy esperando en la parada la llegada del altobús.
A mi lado otros niños del barrio tiemblan de frío conmigo. Ya está tardando en llegar, brr, brr...
Yo me voy entrenando dando saltos para poder subir en él. Es complicado coger a la primera los tres escalones que me separan de la zona de asientos. Menos mal que Mari “la monitora” nos ayuda desde la plataforma a entrar dentro.
Una vez ascendido saludo al conductor de primera, a la monitora, al primero del asiento, al segundo del asiento, al tercero…-¡Antoñito! Puedes ir más deprisa. Todos los días igual. No ves que tienen que entrar todos los niños de la parada.
No se dan cuenta que esto de subir al bus, altobús, es costoso. Primero lo considero un deber que hay que hacer para ir al colegio, no al parque de atracciones. Segundo somos niños. ¿No podrían ponernos un altobús mas bajo? ¡Si!, uno para niños. Me encantaría poder conducir por la pista con mis amigos. Los llevaría a la tienda de chuches. Cargaríamos nuestro altobús de regalices y gominolas. La siguiente parada sería en el parque. Bajaríamos todos y echaríamos un partido de baloncesto con los aros que hay para sujetar las bicis (claro, si no hay muchas bicis). Comeríamos salchichas del puesto ambulante y helados del kiosco de la esquina. Y cuando ya estuviéramos cansados volveríamos a casa.
-¡Antoñito! Quieres sentarte de una vez por todas. –me despertó de mis ensoñaciones “la Mari”.
Está bien, ya me siento. –Estaba preparado para saltar al suelo firme cuando llegáramos. Que conste que luego me dirás: Ponte en pié que está sonando la sirena, corre, corre que llegáis tarde a clase.
La cinta adhesiva
La cinta agresiva se pega por los rincones del libro de matemáticas y cuando quiero despegarla me empuja la mano y me doy un tortazo. -¡Mecachis! –Es el hada traviesa que se esconde entre los números -resopla una brisa desde la flauta; creo. Abro la funda de mi instrumento -¿Dices algo? –Es el hada Dadá, una bromista. Yo la conozco desde hace tiempo. Dando un concierto en el patio del cole me dejo ronca al ducharme con el agua del aspersor. -No la he tratado nunca, pero es casi imposible despegar este “chelo” –desesperé al tirar. -Lo ves. Confunde hasta las letras. No es cinta agresiva ni chelo. Es cinta adhesiva y celo. -Mi, mi, sol. La, si, do. -Vaya, vaya. ¿Qué podemos hacer para que se esté quieta? –Entre cavilaciones y tirones empecé a mosquearme. -Le encanta la música clásica. Si me ayudas tocamos algo. Así agarro mi flauta. Limpio la boquilla y nos ponemos de acuerdo para tocar una bonita pieza. Entonces el hada se hace visible. Se sienta en una esquina y pone una cara que alucina. Con una sonrisa me dice: -Ahora estoy contenta. Ya haces los trabajos musicales del colegio.
Doña Deberes

Doña Deberes era una maestra que ponía muchos deberes a los niños. Antes la cosa no era así. Todo empezó un día cuando al levantarse puso un huevo. Se asustó tanto que lo escondió en un cajón. Al cabo de un tiempo puso otro y otro, se acumularon un montón. Tenía la despensa llena, llenísima. Pensó que podía hacer con tanto huevo así que decidió cocinar una tortilla de patata y siete flanes de huevo. Al cascarlos ¡Sorpresa!.. Del primero, salió una suma 2+2=4. La trajo al cole y se la presto a Pablito, que era un poco torpe, pronto dio buena faena de él, las sumas del dos nunca se le olvidaban.
Sorprendida como estaba casco otro huevo. De este surgió: “El niño- es el sujeto”. Huevo tras huevo iba descubriendo ríos de letras haciendo oraciones compuestas en pasado presente y subjuntivo. Números, problemas matemáticos, complicadas multiplicaciones, ecuaciones… Los traía al cole y los iba repartiendo entre sus alumnos. Les daba a los que sacaban buenas notas. Como todavía le sobraban, también decidió regalar al resto huevos de todos los tamaños y sabores.
Los domingos, después del desayuno, ponía huevos rellenos de dibujos y trabajos manuales. Entre semana le salían de otra clase de asignaturas.
Consiguió montones y montones con bastantes materias y obsequió a sus compañeros de cole. Estos se contagiaron de la oval costumbre y también empezaron a poner huevos que a su vez repartían entre los niños de sus respectivas clases.
Se extendió al mundo entero. En vacaciones y al salir de clase. Huevos apilados en docenas. Docenas agrupadas en cajas. Cajones dentro de camiones. Se conducían por caminos hacia escuelas y casa de niños de todas partes. Se empezó a hacer deberes también fuera del cole.
Y después de todo este trajín yo pienso ¿no hubiera sido mejor que Doña Deberes se hubiera hecho una sopa de letras? Que se hubiera decidido a correr aventuras por montañas de escalenos y bosques de minerales insólitos. O quizás podía correr la aventura de sentarse en un cuatro y domar a las letras en el circo de Cono con música del cole.
¡¡¡Pues no!!!
¡Que se le va hacer! Desde que Doña Deberes empezó a poner huevos se han contagiado muchos Sitas y Sitos. Nosotros, los pobres niños, vamos de cabeza con los ¡deberes!
RELOJ -CUATRO

Me despierto en la cama. Todo está oscuro. Quiero saber la hora, pero no veo reloj alguno. Siento el tiempo que vaga a la deriva por las rendijas de la habitación. No se si debo seguir durmiendo o es el desayuno lo que debo tomar.
Me viene a la memoria el abuelo que me ha enseñado a jugar con las horas:
-Son como invasoras que entran en tu casa. La ocupan y se adueñan de todo el tiempo que pasas en ellas. Hay que entenderlas. Dejarles dormir de día y jugar a destiempo. Entonces se van olvidando de ti y puedes acelerar o parar los momentos.
-¡Abuelo! ¡Abuelo! Que no encuentro la hora. –Grito desde la oscuridad de esta habitación en la casona del pueblo.
El abuelo se despereza y levanta. Lucha contra la sombra con su linterna mágica. Llega hasta mi cuarto disparando haces de luz y destellos. Posa su dedo sobre los labios mientras pide silencio:
-No despiertes al gallo que aún queda un buen rato hasta que nos levantemos.
-Pero no se que hora es –digo en un bostezo.
-Es que son altas horas de la madrugada. Horas en que los relojes se esfuman en alguna parte. Cierra los ojos, que la luz se escurrió hacia las estrellas. Descansa los oídos, que el cocodrilo se llevó el tic-tac de los malos. Sueña aventuras.
Entre el sopor subo a una saeta que cabalga resuelta. Alzo la mano y gritoooooo -¡Hacia el bosque de los árboles parlantes!...
RELOJ (3) CU-CÚ

Cuando era pequeño, a veces me quedaba a dormir en casa de mi tía y lo sigo haciendo. Mi tía tiene un reloj cu-cú que te avisa de que hora es y de que media hora ha pasado ya, es muy formal.
Al llegar a las en punto me planto delante de él para verle abrir y cerrar las puertas de su habitación. Sale un pájaro que me saca la lengua cuando nadie lo ve y empieza a piar.
El otro día, mientras la tia bajo a comprar el pan, salió de su nido a menos diez y empezó a cantar.
Yo le dije -¡Eh pájaro, que te has equivocado!
- No es verdad, cu-cú. Tu tía no se entera. Voy retrasado cu-cú Tengo que esperar a la hora que ella ha puesto aunque esté mal. Mi mujer se ha enfadado pues siempre llego tarde a comer, cu-cú. Ya no sé que hacer.
- ¿Cómo te puedo ayudar?
- Si fueras tan amable de adelantar las agujas un poco. Son mayores y les cuesta caminar. Por mas que lo intentan no pueden echarse a correr.
- Creo que podemos llegar a un trato -se me ocurrió- Tu cuentas la hora en silencio por la noche y yo les doy un empujoncito a las manecillas del reloj.
Dicho y hecho. Desde ese día si voy a casa de la tía y me quedo a dormir no dice ni “mu”. A veces, cuando nadie nos ve, me invita a tomar un té y por fin he conocido a su mujer.
¿NADAR?

-Yo no me muevo de aquí, ni me zambullo en ningún río, piscina o boquete con agua –le repetí al monitor. Por mucho que se empeñe, o me da mis manguitos o no entro en el agua.
Entonces vino por detrás el gracioso “Yo no soy” y me dio tal empujón que acabé en mitad de la piscina. Mosqueado como estaba en tres brazadas llegué a la orilla y de un empentón subí arriba dispuesto a repetir la acción pero en sentido inverso, tirando al otro en nombre de “yo tampoco he sido”.
El monitor me detuvo. Se quedó observándome con los ojos fijos detrás de las gafas de buceo. Paré esperando una reprimenda. Levantó una mano, luego la otra y de repente me estrujo como si un mejillón se cerrara dejándome dentro –enhorabuena Alvarito, has conseguido batir el record de la piscina. Es la primera vez que un principiante logra semejante hazaña. ¿Ves como no era tan difícil?
Me sentí bien. Volví a hacer unos cuantos largos entre aplausos del resto del personal.
Al salir a la calle choqué y un niño cayó al lado del aspersor. ¡Que pena! El no pudo hacer ni dos largos, pero mojarse con ropa y todo si que lo conseguí –”yo tampoco he sido” –le sonreí…
EL NIÑO
o o o o ooo ooooo
El niño dejo los deberes encima de pupitre y fue hacia donde estaba su madre. Su madre estaba triturando un puré de color amarillo. Le daba con la batidora y hacia un ruido que inundaba toda la casa y taponaba los oídos. El niño, con cara de circunstancias, se plantó delante de su madre. -¿Qué te pasa? – le preguntó su madre. El niño se rascó la coronilla y le dijo que tenía una pregunta muy importante que hacerle. La madre paró la batidora, la pasta amarilla saltó sobre el armario de la cocina. Pequeñas mandarinas adornaban la puerta ahora. Mamá puso mala cara al verlo, entonces sonó el teléfono del pasillo y salió con el trapo en las manos, directo para contestar la llamada - Si cariño, si que estamos en casa. ¿En el baño? No. ¿El vecino de abajo?... Espera que lo compruebe. Si el puré del niño con la batidora, con tanto ruido… ¡Inundado! No. Colgó el teléfono y corrió hacia el baño. Una cortina de agua se deslizaba por debajo de la puerta. Intentó abrirla. La golpeó varias veces y de repente se volvió hacia el niño - ¿Qué has hecho Alvarito? - Mami, yo no he sido. Me lavaba las manos. He puesto el tapón para que no se escapara y luego ha venido un bicho verde que no me dejaba cerrar el grifo. Ha sido el bicho verde.- Alegó el niño. -Y la puerta. ¿Porqué no puedo abrir la puerta?- gritó la madre histérica. -Ha sido muy divertido. El bicho se ha bañado y han empezado a salir más bichos. Saltaban y cantaban CRIC, CRIC, CRIC. Entonces he ido a avisarte para que tú los vieras. Quería preguntarte si eran saltamontes o saltabaños. La madre con toda la paciencia del mundo logró abrir con una horquilla la maldita puerta. Cerró el grifo. Recogió el agua del suelo. Llamó al seguro de hogar. Pasó un estropajo por cada una de las gotas de dentífrico verde. Volvió a la cocina, paso otro trapo por encima de las manchas de puré mientras el vecino explicaba al señor del seguro como la casa de Alvarito había sido tomada por gremlins amarillos y verdes. A la madre le hicieron una tila, que cuando vio de qué color era, no supo si atacarla con el estropajo o con el trapo de la fregadera. Al final lograron que bebiera la infusión a sorbos con los ojos cerrados. El niño hizo un dibujo, una flor rodeada de marcianos saliendo de un tubo de gel. Se lo entregó a mamá.
o o o o o ooo ooooo
TARTA DE CUMPLEAÑOS

Ayer fue mi cumpleaños que es como decir el rey de todos los cumpleaños. Primero porque es el día que nací yo, muy importante para estar aquí contando los días que quedan y celebrarlo. Luego puedo dar un montón de razones más:
-La fecha es en Junio, justo en mitad del año. Para que no sea tan espaciado celebro fiestas de invierno y de verano.
-Dicen que los géminis, que es mi signo, nunca se aburren ya que tienen dos, tres, o más formas de ver la vida. Vamos que puedo echarme una partida de parchis y mosquearme por haber perdido, saltar por haberme ganado y confabular conmigo para que no gane mi otro yo-contrincante.
-Soy yo, y eso no lo puedes ser tú, ni tú, ni él o esta.
-Tengo una familia a la que quiero y me quiere. Amigos que me felicitan. Regalos que me han hecho y detalles que he llevado al cole para repartirlos entre los chicos de la clase.
Ayer fue un día muy especial. Soplé las velas de mi tarta. Mi hermano sopló las velas de su tarta y casi, casi somos mayores de edad sumando sus años y los míos.
Hoy sólo quiero contar eso, que soy un poco más viejo. Se me han caído ya varios dientes y me han crecido dos. Tengo algunos pelos en las piernas. Han llevado al trastero mi silla de comer y me han regalado un pupitre para escribir y trabajar como los mayores.
¡Ah! Se me olvidaba algo, el sábado hacemos una merienda en el parque grande. Estáis invitados.
RELOJ(2)

Los relojes parados dan dos veces la hora exacta. Se han declarado en huelga y han decidido cumplir sólo con los servicios mínimos- me ha dicho mamá.
Yo tengo un reloj muy trabajador, pues por más que lo intento, no lo logro callar. Todos los días a las ocho de la mañana se pone a pitar. Me tengo que levantar. Tomo el desayuno y salgo a la puerta para esperar el bus escolar.
Así ¿Cómo puedo quedarme dormido para llegar tarde? ¡No hay manera!
Tengo un amigo que de vez en cuando lo consigue. Una semana duerme en casa de su mamá y otra en la de su papá. El papá trabaja hasta las tres de la mañana. Cuando se acuesta tiene tanto sueño encima que no se entera, ni siquiera, si pasa un elefante por su lado. Hay días que cuando se dan cuenta, ya es tarde. Le compra un batido y un bocata en el bar de abajo que se va comiendo en el vagón del metro camino del colegio.
Sólo me gusta ser puntual cuando tenemos clases de música con la señorita Noelia, ¡es tan guapa! Tiene un novio que es cantante en un grupo de rock. Siempre está dando conciertos por aquí y por allá, pero a mi me da igual. Cuando sea mayor también tocaré en un grupo de rock, pero solamente por acá, para estar cerca de la seño. Nos haremos novios y si quiere compraremos un metrónomo que también da el tiempo pero sin nombrar la hora.
CARADOL 2

He conocido una familia de babosas que vive en el campo con muchos amigos. Si pueden meriendan cada tarde con un vecino. Cuando les toca a ellas preparar el evento organizan una gran fiesta con música incorporada. Vienen campanillas, abejas zumbonas y trompetillas. Traen piedras, hojas, y forman un anfiteatro para todos sus amigos.
Tienen unos primos, a quienes les ha tocado la lotería. Se han comprado un bungalow, lo pasean por todos los lados y se les ha subido a la cabeza la tontería. Han pagado por un título nobiliario y ahora se hacen llamar “los señores Caracoles”. ¡Tanto fardar!.. para terminar arrastrando la casa por la campiña. Me los imagino con ella a cuestas, en lo alto de la era, preparados para bajar, de culo y sin frenos.
El caso es que entre todos ellos me han nombrado el sheriff forestal así que guardo sus caminos, vigilo los intrusos, aviso del tiempo, no paro de merendar, y de vez en cuando echo partidos de baloncesto con las marmotas.
Los jueves se juntan en casa de las hormigas. Estas viven en un barrio subterráneo lleno de galerías con la despensa siempre llena. Son muy trabajadoras y rápidas recorriendo los pasillos del supermercampo. Cada uno llevamos un plano de la ciudad escondida porque aseguro que si te pierdes por sus calles, estas perdido como en el laberinto del parque de atracciones. Don Cucarachon salio a comprar rábanos un día y tardamos treinta y tres en encontrarle. Aunque no tengo muy claro si lo hizo a postas.
COCINERO

Hoy me han nombrado cocinero de la casa. ¡Tengo tantas ganas de cocinar! Me lavo las manos con agua y jabón. Me pongo el delantal y comienzo a ayudar a mama. Me ha dicho que le quite el hueso a los dátiles para rellenar cada uno con una gamba. Me pregunto ¿será para engañar al perro y darle de comer al gato? Pues no lo se, pero por si acaso de vez en cuando dejo alguno sin quitar, todos tenemos derecho a comer, hasta el chucho de la vecina que los prefiere roer. Para mi he guardado varios frutos, secos o no secos, esa es la cuestión. Uno con nocilla, otro de chocolate, el siguiente con un bombón dentro y el último lo he dejado en el batido de cacao.
Hacemos una pizza con dos ojos que son rodajas de tomate, la nariz es un trozo de pepinillo y por boca dos salchichas Frankfurt. El pelo y la barba los dibujo con una cascada de queso rallado. Para adornos ponemos gotas de kepchup como si fuera sarampión y en vez de dos guisantes (que no había) la orejeo con dos caramelos de menta, uno a cada lado.
Como es el día de la madre he cocinado yo, y deseo muchas felicidades a todas las mamas.
Diccionario

El incomprensible mundo de los mayores o diccionario nº1 para entenderlos de parte de los niños. Creado por un grupo de amigos dispuestos a saber mucho.
· Ave: atención vehiculo especial que va por un camino hecho de vía.
No confundir con pájaro que va entero volando por el aire.
· Patillas: pelos que salen en la cara. Si es una chica quien los tiene, va corriendo a quitárselos con láser. Si es un hombre los deja crecer y puede disfrazarse de sheriff, de rocanrolero, de malo…
No confundir con piernas estilo gallina o de persona flaca.
· Teléfono: aparato portátil para hablar, hacer fotos, grabar música…
No confundir con lo que dice el abuelo, dispositivo atado a la pared que hace mucho ruido y no se oye nada (será que está sordo)
· Sacapuntas: utensilio para sacarle mina al lápiz.
El mío es un encoge lapiceros que cada vez los hace mas pequeños.
· “Nos vemos”: frase típica de despedida cuando en realidad se hace lo contrario.
Lo dicho nos vemos
UN PINO O VARIOS

Mañana me voy aplantar un pino o varios. Nos vamos los chicos del colegio a un monte cercano y pensamos repoblarlo entero.
Estoy pensando de plantar unas camisetas del equipo de baloncesto a ver si crecen, así cuando tenga un partido recojo la fruta-camiseta o lo que sea y solo tendré que poner el número de dorsal. Mi amigo me ha dicho que porque no probamos y me planto yo también, así el tendría siempre una replica mía para jugar, para meterla en la cama cuando tiene miedo, o quizás podríamos hacer once replicas mías y once de él y montar partidos de fútbol a tutiplén. Yo lo he pensado muy seriamente pero no se si me gustará que los perros se meen en el tronco mientras crecen mis otros yo. Además pienso que en los días de tormenta, cuando aúllan los lobos, o en sentirme observado en la noche por unos ojos inmensos de búho…Y los murciélagos colgados boca abajo o saliendo en tropel a la búsqueda de inocentes victimas como yo…
Definitivamente ¡no! Que no me planto.
Mi mama me ha dicho que guarde un poquito la imaginación y que la emplee en cosas provechosas,
Pues vale, me voy a jugar a los verdes campos. Vamos a pintar mascotas en verde. De mayor seré un marciano verde, y nunca jamás me portaré como un niño borde.
MI AMIGA

Tengo una amiga un poco rara que la llamo ¨Saluda-esquinas¨, la veo hablar con ellas tranquilamente. A veces les dice palabrotas, otras les comenta cosas bonitas, o también se las come en cualquier salida.
En el colegio, cuando lee algo de la pizarra, nos hace reír con sus bromas pues todo lo dice al revés o con mucha gracia.
El otro día llevaba un calcetín rojo y otro azul, yo le pregunté porque lo hacía. Entonces ella me miró muy fijamente y me dijo: -Esto es una cosa muy de la persona. Creo que solo se lo contaré a mi novio cuando lo tenga.
-Oye ¿y si nos hacemos novios me lo contarías? -solté así, de repente.
-Pues vale. Pero para hacernos novios debemos darnos un beso de compromiso –alegó ella.
Con algo de repelús acercamos nuestras bocas y nos dimos un múa de reconocimiento.
-Ahora debes hacerme un regalo para llevarlo siempre encima –Sin contarme aún el secreto me pedía mas cosas. Así que le regalé el chicle que me estaba comiendo con toda la saliva que también era de mi persona. Se lo guardó en el bolsillo y se confesó, como novia mía:
-Me parece que necesito gafas y que tengo en los ojos una ¨dis-bextia¨ o algo así.
-Ah, bien –deje caer.
Así que ahora tengo una novia un poco cegata que saluda a las esquinas, pero que es la más guapa de toda la barriada
A-jugando

Me subo y cabalgamos por encima de la tabla, dos pasos para delante y uno para el lado. Mi hermano viene acompañado de su lancero caminando de costado, a veces a grandes zancadas. Veo la torre y me escondo. Entonces, de repente, acude la reina moviéndose como una loca, pero ella no puede saltar por mucho de que lo intente. ¡Hay que proteger al rey!, decidido me enroco.
-¡Tiempo! que los peones se han puesto a bailar y no les tocaba -grito del susto.
-Eres tú con tus piernas, que no paras -dice mi hermano.
-Yo no hago nada. Tu, que te rascas la rodilla y mueves el tablero porque te estoy ganando.
Y una lluvia de guerreros toma la habitación. Continuamos el juego subiendo montañas de libros, haciendo crucigramas en dos colores y volando las damas por los cielos.
-¡Que está pasando por allí! -oigo la voz de mama desde la cocina.
Corriendo volvemos a colocar el tablero de ajedrez. Lo prometido es deuda. Mi mama me ha dicho que cuando terminemos la partida nos dará un chocolate con churros.
-Hermano, con esta espada yo te nombro caballero de la mesa cuadrada del cacao caliente.
-Yo te nombro caballero de la mesa redonda del batido espeso -dice mi contrincante.
¡Vayamos a nuestros confines a terminar la batalla de los dos reinos!
Mi mama tiene un sueño

Mi mama tiene un sueño que persigue algunas tardes,
nos hace la cena, nos prepara la ropa del día siguiente
y se va a escribir cuentos con sus amigos.
Hay pintores, poetas y cuentistas sueltos.
Tienen ¨una casa de Zitas¨ donde recitan con ¨z¨,
con todo el abecedario y parte del numerario.
Si te acercas, allí, donde la ventana roja,
bulle imaginación, creatividad, ilusión y
muchas ideas nuevas.
Por la cerradura se asoman amigos y conocidos
¡Tranquilos chicos que ya llega!
con trabajo anardisplina y tantas ganas…,
¡que la puerta se abre para todo el mundo!
A la vuelta mama suspira y nos regala
pequeñas letras atadas a sus historias,
bonitos cuentos,...y nos dormimos.
ME PARECE QUE HE CRECIDO
Hoy me he puesto el chandal de spiderman. Una de dos o he crecido, o el hombre araña se ha hecho una liana con parte de la tela. Mi mama me ha dicho que me lo quite de inmediato.
-Pues no sé por qué debo quitármelo -le he contestado.
-Porque te pareces a Jaimito con el traje de Garbancito.
Yo no sé quien será ese niño a quien le gusta ir de garbanzo. A mí no me agrada esa comida, prefiero espaguetis para lanzarlos e ir de un edificio a otro rescatando a los buenos y atando a los malvados para enviarlos tras las rejas.
Por el cristal veo copos blancos que han comenzado a caer.
-¡Mama! ¡Mama! Está nevando.
De repente me he dado cuenta que llegaba a ver por el borde de la ventana. O he crecido de verdad, o la casa se ha encogido de frío.
He salido corriendo a la calle. Las arañas deben ser frioleras. Las bolas de nieve son frías. Y yo estoy contento ya que soy un poco más grande aunque esté helado
La máquina hace-letras

Mi mama tiene una máquina muy extraña que sirve para hacer letras. -¿Puedes cocinarlas en una sopa de letras?
-No hijo mío, esto es sólo una máquina de escribir.
Dice que hace muchos años, o a lo mejor hace muchos siglos, se usaban para redactar cartas, escribir cuentos y poesías. Ella una vez fue a una especie de concurso llamado oposición que lo ganaba quien tecleaba más rápido. No me ha dicho el puesto de su llegada, pero tiene que ser muy divertido, como una carrera de bicis.
Mientras prepara mi sopa sin letras, he abierto la tapa y he descubierto una cinta llena de carbón, así que he decidido darle una sorpresa a mama: me he pintado de negro la camiseta… para hacer un duelo entre los dos. El que gane (yo le voy a dejar a mama para que se ponga contenta) será el campeón jefe de la oposición.
SIN MAMA

Un quejido de la puerta me puso en alerta. Me asusté de la imagen de mi mismo frente a la entrada del salón, pensé que venía a por mí. Cogí la espada de Jedi al salir de mi cuarto, por si tenía que defenderme. No hallé lo que buscaba, la caja de galletas de chocolate, ¿se las habría comido algún ser misterioso? Seguro que andaba escondido, por eso debo ser muy cuidadoso aunque este silencio espectral me penetre hasta los huesos. Volví sobre mis pasos y encontré la luz de mi habitación apagada, confirmado, ¿pero que es? ¿Dónde está? Se me pararon las piernas, una sombra venía hacia mí, ¡el Lord de la oscuridad!
-Otra vez hijo. Te he dicho que vamos a cenar muy pronto, déjate de buscar galletas.
Lo dicho, es el monstruo de la noche que viene a por mi, no me deja. Me persigue, y tiene poderes paranormales que le ayudan a encontrarme siempre.
PALOMITAS

¡Vamos a comer palomitas! Mi mama me lo ha prometido. A mi me encanta cuando me junto con algún amigo, mis hermanos o mis primos y quedamos para ir a comprar las chuches. Después entramos en una habitación muy grande donde nos sentamos a comer. Lo único malo es que se apaga la luz y no se ve muy bien si son palomitas o gominolas lo que cojo para comer. Es un deporte muy divertido hay gente detrás, delante, a los lados y aunque estemos a oscuras, sabes que no estas solo pues se oye el masticar de los demás, las pompas con los chicles (yo aún no se hacerlas, pienso aprender muy pronto para no quedarme atrás), el sonido de algún móvil de vez en cuando, y el senso-rojo o algo así.
Mi mama me ha dicho que a cual quiero ir, pero eso no importa porque si quiero ver una película la alquilamos en el video club y ya está.
Yo quiero ir a comer palomitas donde lo hace todo el mundo AL CINE, ¿o no es así? La película ya la veré en otro momento.
HALLOWEEN

Tengo una calabaza mirándome con ojos luminosos. Me he vestido de fantasma y vamos a salir a pedir caramelos a los vecinos. Espero que la señora de abajo me dé algo pues todos los días que la encuentro por la escalera me dice que se acuerda mucho de mí, sobre todo los fines de semana y a la hora de la siesta.
Mi mama me ha dicho que no asuste mucho y pienso hacerle caso, solamente daré miedo hasta que me hagan caso. También me ha dicho que cuando ella era pequeña no había halloween que esto es un invento moderno que viene del extranjero, pues cuando sea mayor me iré a ese sitio para estar todo el día de fiesta, comiendo chuches y corriendo detrás de los mayores.
Solo tengo un problema, espero que cuando me vaya a dormir la calabaza cierre los ojos porque entre tanto esqueleto, monstruo y seres raros, parece que viene a darme un poco de miedo.
-¡Mama! ¡Mama!
Esas cosas que pasan

¡Uff, por fin se acabaron las fiestas! Necesito tres días por lo menos para reponerme y descansar de tanta Fiesta -mi mama me dijo totalmente convencida. Y eso que no me ha llevado a ver las marionetas del parque grande, al circo, ni a comprar el helicóptero que vimos en la feria de muestras y unas cuantas cosas más que me han contado mis compañeros del cole.
A lo mejor necesitamos cuatro horas o una semana o que duren mas tiempo para poder ver todo, todo. Yo quiero hablar y jugar a los insectos en el recreo( como aquellos que había en parque Delicias), tocar instrumentos imposibles ( como los que enseña a construir y tocar un tal Chavieras) y mucho... ¡Ademas! los fuegos los hacen por la noche y a mi me mandan a la cama y no puedo verlos ¿es que a nadie se le ha ocurrido?, a los niños tambien nos gustan. ¿Por qué no hacen fuegos de artificio cuando estamos despiertos? En definitiva, no sé estos mayores como discurren. Los primeros días tenemos que ir al cole mientras los cabezudos encorren a los abuelos, como mi yayo que dice que está ¨jubilado perdido¨ y tiene tiempo para hacer muchas cosas que antes no podía. Bueno me conformare con las dos ferias que visité, los espectaculos, el globo, el pantalón blanco pintado de colores, la virgen... la foto en el paseo, el algodón dulce... zzz... zzz...la...
Miélago

La bruja Miélago prefirió serlo desde muy pequeñita, pues siendo una niña ya era más pequeña que los demás. Las personas pasaban a su lado y le pisaban o empujaban y ella se enfadaba muchísimo, gritaba y gesticulaba. Sus gritos dañaron la garganta y le provocó un timbre característico que es el que tienen las brujas. De tanto moverse no creció hacia arriba. Pudo haber sido el octavo enanito y ¡además chica! Le ofrecieron ir al colegio con los elfos o estudiar para amiga de Peter Pan, pero nada de nada.
Se relacionaba con ratas, sapos y algún que otro ciego a la verdadera belleza y todo esto hizo que vistiera engañada, como el emperador, que tuviera el genio de una madrastra y que se creyera el centro del universo perdida en el bosque que era lo único que conocía.
Mi mamá me dijo que era una bruja mala y me ha contado muchas historias de ella. Una cosa he aprendido, que no voy a dar muchos gritos ni pienso juntarme con sapos, ratas o animales raros no vaya a ser que se me pegue algo y si alguna vez la veo, le pienso regalar una sonrisa por si la encuentra.
Ayer fui al zoo

Ayer fui al zoo con toda la familia,
terminé solo con la mona Chita
comiendo plátanos y cacahuetes
entre aplausos de los visitantes.
Mi mama gritó como un búho
asustada según me ha dicho,
al verme con un animal peludo
y llorando (de risa con el bicho)
Menudo día he pasado de charlas
animadas por el gruñir de los felinos
que son como peluches con baba
encerrados entre rejas, ¡pobrecitos!
Vi nadar, saltar, comer a orcas y delfines
en una pecera gigante con juguetes.
Hasta pude tocar uno al darle un pez,
¡es capaz de pasar por un aro mientras ríe!
Ya lo he dicho. Quiero una tortuga
para tenerla en casa que no corre.
Prometo cuidarla y darle de comer
aunque mi madre no esté segura.
CABEZUDOS Y CABEZONES

El profe de música me ha dado la partitura de los cabezudos, ya me se las canciones desde hace mucho tiempo aunque ahora debo aprender la del ¨Morico¨ con todas las notas para poder tocarla con la flauta. Mi mama me ha dicho que los cabezudos salen este año desde el club de alumnos. Una de dos o tiran el techo del club o los gigantes al despertarse la mañana de la salida seguro que se pegan un cosco en él, son tan cabezones como los otros y a lo grande, yo miro para arriba y no veo su fin a no ser que este un poco lejos.
Por un lado estoy como asustado, aun me acuerdo del tortazo que me dio un cabezudo al intentar bajarle los pantalones. Digo yo, si son muñecos grandes ¿porqué no puedo cambiarles de ropa como a mis guerreros? ¿Porqué no puedo dejarlos en calzoncillos a colores?
Por otro lado estoy contento pues pronto van a llegar las fiestas. Me compraré un globo de Pikachu, me llevaran al circo, a las ferias y me disfrazarán de baturro el día del Pilar.
De todas formas acabo de construirme una nave espacial, recubierta de trozos de estrellas brillantes, los asientos del piloto son negros de una tela muy suave y como algún cabezudo venga a por mi, me monto en ella y escapo a volar.
Mi mama me ha dicho que si que voy a volar pero castigado a mi habitación, que de baturro me viste la abuela pues ella no puede convertir una nave espacial en el traje que pensaba hacerme, ¡ah! a lo mejor ni encuentra lentejuelas a estas alturas para el chaleco. Yo le he dicho que me da igual si me pega judías y garbanzos, vamos hasta con granitos de arroz me conformo.
LAS FILAS

Empieza el cole ¡que chachi! Andrés, Jorge, Alejandro, Elkie…nos volvemos a encontrar. Mi mama dice que le gusta mi alegría por el comienzo de las clases, un poco de razón tiene pero lo mejor no es eso, sino coincidir otro año con mis amigos.
Volvemos otra vez a las filas del patio, a las filas de la papelería y sobre todo a las filas de la librería. Parece como si todo el mundo se vuelve de repente muy culto y se pelea por coger número para comprar libros y libros. Hacemos filas de dos, tres pisos. Filas con bocadillos y gritos. Filas con un nuevo número ya que el anterior se lo comió mi hermano con su bocata.
Tras el desfile de libros acudimos al forrado tardío con plásticos Me gusta cuando salen arrugas, se forman como pequeñas olas que puedes pinchar con el boli, aunque mi madre se desespere y termine quemándose al marcar la ropa.
Me olvido del mar lleno de olas como las que me mojaron en el pabellón del agua extrema después de la fila-past y me he dado cuenta que últimamente soy muy aficionado a eso de las filas. Como las que he tenido que hacer en la expo donde otros señores iban a divertirse esperando una, dos o tres horas. Muchas veces pienso que no entiendo a los mayores pero una cosa si que he entendido que una fila es una fila: Sea una fila para arriba, hacia abajo o simplemente una fila para hacer fila.
¡Comprobado donde hay fila acude la gente a hacer mas fila!
Moha si se moja

Una vez en una película de indios hacían algo parecido y es una pasada eso de cantar y moverse al aire libre gritándole a la nube. Me enseñó como se suben dunas y montañas, como pedir a la lluvia que intente venir de visita y a espantar los sirocos locos llenos de arenas voladoras. Me presentó a sus amigas las estrellas, que le iluminan en la noche, cantándoles canciones que interpretaba (bruuumuu-buruuuruu..) que sonaban raras y me subían cosquillas por la lengua al corearlas juntos.
Le gustaba tumbarse a la bartola sobre una jarapa. Mi mama me dijo que así se llamaba su alfombra, y que no era como la de Aladino por mucho que intentáramos volar con ella. Pero nosotros fuimos unas cuantas veces de visita en viajes fantásticos a su casa súper chula. Era una enorme tienda de campaña apodada ¨la jaima¨, llena de cojines y alfombras sin ningún mueble con el que pudiéramos tropezar.
Vive en el mundo al revés:
-Se limpia los dientes con unos palitos que chupa y en vez de blanquearlos, los oscurece.
-Cuando hace mucho sol, se tapa con telas en vez de ponerse el traje de baño.
Mohamed se ha ido. Ha pasado las vacaciones siendo mi hermano que vino del desierto. Al principio hablábamos diferente, poco a poco nos fuimos entendiendo y me explico como es su tierra. Es una gran playa, llenísima de arena pero sin agua, con calor por el día, sin refrescos, zumos o un grifo para abrir; con fresquito por la noche.
Alucinaba con los helados de sabores y remojaba su tripa cada día en el agua de la mar salada:
-¡Que esa no se bebe! No seas burro -tuve que decirle en la primera remojada.
Tiene cuatro cabras y las pasea por el desierto buscando unas migajas de verde. Se hace de noche y vuelve hacia la jaima con su cantar berebere y conversando a través de las estrellas:
-Buenas noches hermano.
-Buenas noches Moha. Te esperamos en verano.
La selva

La malvada gorila capturó a Chita –comentó el hipopótamo valiente mientras un banco de pirañas saltaba, feroces ellas, abriendo sus fauces. Los cocodrilos observaban atentos la escena, afilando sus colmillos calientes y los sapos sentados aplaudían con gracia la obra.
¡Corten! Repetimos la escena mas tarde. -Se oyó la voz de mama.
Jo mami, pero estamos en lo mejor –dije intentando proseguir con el juego.
Es la hora de comer. Cada uno a su casa –rió hiena y entre tanto esparcía gominolas de colores y petazetas explosivos por las calmas aguas y la misteriosa selva.
Mi madre tiene una moto

Mi madre tiene una moto
Mi mama se ha comprado una moto
Es chula y me monto en ella
Yo pregunto ¿Corre a cuanto?
Cincuenta kilómetros en una hora.
Juraría que pasamos
dos calles de las grandes
en menos de tres minutos
y ¡no estoy mochales!
Con casco de astronauta sobre la moto
el tiempo pasa al revés que en la luna.
Un paso dura lo que dura
y en carretera se me evapora.
Me han visto los amigos subido en ella,
o eso creo. Cuando volaba por el parque
mi mama ha hecho ¨Broom¨, ¨Broom¨ y
todos han mirado al extraterrestre:
¡Que no! Que era yo ocultado
tras los cristales del casco negro.
Que os saludaba con la mano,
juro que no eran seis ni dos cabezas.
Nada no hay manera de que me crean.
Vale, pues yo monto en una moto y
ha venido un ser de otro planeta
que ahora por el barrio se pasea.
Junto al mar

Un pulpo enojado ha venido a visitarme en mi baño matutino. Me ha agarrado con cuatro patas, con la quinta escribía en tinta china, con las otras alborotaba y no paraba:
-No hay manera de pintar morenas, maquillar chirlas, dibujar peces o llevar una vida tranquila con tanto visitante y mareas rotas.
Hemos hecho un trato, de la boya a mar abierto es terreno marinero. De la boya hasta la orilla para los bañistas y especies raras. Ahora respetamos turnos de trabajo y ocio. Si durante un rato queremos jugar un poco, vamos a terrreno neutro junto a la isleta donde intercambiamos experiencias, asustamos a los cocos y a los enojos.
Ayer me operaron

Ayer me operaron. Todos se taparon la cara como el malo de la guerra de las galaxias, me clavaron un pincho muy gordo y me quede dormido. El medico me despertó dándome tortazos y eso que me porte bien y no quise despertarme mientras me curaban. Dicen que el bulto que tenía en la ingle era una hernia que me podía estrangular (definitivamente los médicos están tontos). Hay dos cosas que me pasaron, una buena y otra súper malísima. La mala es el pincho que me pusieron a traición. Yo gritaba que me iba a portar bien, pero vinieron dos que parecían policías vestidos de verde que me agarraron mientras me decían –que no pasa nada, es un pinchacito. Yo veía a la enfermera (que se parecía a la sita directora del cole) y me daba mucho miedo. Estoy seguro que me miraba como a esos toros de los San Fermines, dispuesta a vengarse por algo que yo no había hecho. Lo bueno es la clase que hay en el hospital. Tiene ordenador, pinturas de dedo, regalos y una señorita (esta con bata blanca) que te enseña muchas cosas. Además llamó a unos payasos-médicos que eran muy graciosos. Mi mama me dice que es muy curioso lo que pasa con los gemelos. El mes pasado tuvieron que operar a mi hermano de no se qué del testículo del lado derecho. O sea que tenía un bulto en el mismo lado que yo. Ahora ambos llevamos idéntica cicatriz. ¡Los listillos lo tienen claro!
Cuando la vi

No pienso hablarlo en voz alta nunca, y es que me ¡gusta una chica! Por supuesto no se lo puedo decir a mis amigos porque se burlarían. Vino con su papa a los campamentos de verano, pelo amarillo y vestido de esos finolis -¡puaff! pensé, una repipi. Pero, nada mas irse el papa, se quitó el disfraz-vestido y ¿qué creéis que llevaba debajo? Pues una camiseta de tirantes y unos pantalones de fútbol. Se acercó a nosotros y regateándole el balón a mi hermano se hizo un largo de campo y me metió gol. Al principio me dio mucha rabia que una niña, sin pedir permiso, fuera capaz de tocar mi balón y encima golearme. Entonces se presento –hola soy Susana. Juego en el equipo infantil de la liga femenina. ¿Que te parece si formamos aquí uno? Podremos competir con los otros campamentos.
Entonces me di cuenta que su pelo eran rayos de sol, su voz como música de Bisbal y sus piernas perfectas para machacar la bola…
De los olores y colores

Todas las tardes procuro acercarme al taller de los coches con mis amigos, por el camino vamos oliendo las reparaciones y los dibujos con pintura recien empapadita para poder incrustar el dedo cuando el arregla-autos ande despistado. LLenamos los bolsillos de arena, chinas y cualquier cosa que nos parezca importante para ayudar al señor Gonzalo en la creatividad y buen resultado del trabajo bien hecho, aunque a veces el refunfuñe y entoces nosotros entramos a escondidas. Me gusta respirar con olor a coche de color de menta, de frutas o blanco como el de mi padre. Recogemos los cartones de las esquinas y los reconvertimos para nuestro juego favorito: las carreras locas de los choques. Mi mama me dice que estamos locos como los coches de nuestro juego pues nos damos muchos tortazos y se nos pone la piel roja como a los cangrejos. Lo que ella no sabe es que el coche mas rojo siempre es el que gana.
Ayer fui al médico

Ayer fui al médico
El curso pasado me hicieron la revisión de todos los años y el médico dijo que tenía la espalda torcida. Yo por más que me miro en los espejos me veo con los pies abajo y la cabeza arriba, no se me cae ni nada de eso. Creo que el médico necesita gafas y no se ha dado cuenta.
El caso es que ayer llamaron a mi mama y tuvimos que ir deprisa y corriendo al gimnasio de los médicos. Me perdí la película de los pokemon y ahora tengo que estar todo el mes haciendo unos ejercicios que me mandan: respira, no respires. Coge aire y haz fuerza como si fueras a echarte un pedo, pero no lo hagas. A Wu, un chino que hace los mismos ejercicios que yo, se le escapan todos los pedos. – Sube los hombros, bájalos… Así todo el rato.
Me han dicho que tengo que nadar mucho para hacer músculo pues todo lo que como no saben donde lo meto. Yo como por la boca y va a la tripa como hace todo el mundo, no sé donde puede estar el problema. El socorrista dice que soy una máquina de nadar. Esto esta bien, seguro que empiezo a nadar por el Ebro y termino en la playa, así cogeremos las vacaciones que, según mi mama, nos ha fastidiado la gimnasia de los pedos.
![]()
Expocursión

Ayer por fin fuimos a la expo. Mi mama hizo unos bocadillos de tortilla de patata para comer y yo me enfadé mucho pues quería comer en el restaurante que había encima del acuario y no me dejaron. Quería bañarme con los peces buenos. Prometí mil veces que a los tiburones no me acercaba, pues una vez vi. en una película como se dedicaban a comer personas. Además en estas piscinas en las que están, les dan de comer muchas veces y estoy seguro de que no se comerían a ningún niño, de todas formas si se metían conmigo, yo les haría una llave de judo que me enseñó mi profesor, sólo con el nombre ya da miedo ¡oso-togary!
Me hicieron dar muchas vueltas de aquí para allí, luego de repente, quietos en una fila con mucho calor. No entiendo a los mayores, pues mi madre decía: Anda remojaos en esa fuente. Pasad por al lado del aspersor… Y nos chipiabamos enteros, hasta la ropa como el domingo pasado. Sin embargo el domingo me llevé una bronca impresionante por haber mojado el traje en la boda de mi prima.
Cuando yo naci

Cuando yo nací mi mama se puso muy contenta porque por fin pudo ver mi cara. Hasta entonces sólo había visto mi mano saludando desde su tripita el día que le hicieron una ecografía. Mi mama dice que las cosas a veces son complicadas, pero que también dan alegrías. Me cuenta la historia desde el principio, cuando yo no era consciente de donde estaba, pues siendo más pequeño que una mota, abrieron la tripita de mama para buscar ...
